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Mexico DF: No lloren por Pavel
by Ya Basta Netz - 04.05.2004 22:58
No lloren, gritó Rosario Ibarra (de la organización Eureka),
aplaudan, aplaudan por Pável y por su lucha! Cuando se oyó la ola de
aplausos, sentí un escalofrío en todo el cuerpo y tuve gana de
llorar. Pero no, no lloremos, porque vamos a seguir luchando, aunque
nos amenazen, aunque nos maten, más aún si lo hacen, más aún en la
memoria de Pável, 21 años, estudiante de la Universidad Autónoma de
México y de la Escuela Nacional de Antropología, torturado durante
tres días y asesinado el viernes 23 de abril, por ser activista.
Mientras la guerra sucia sigue su curso en México, el gobierno de
este país se pronuncia en contra de Cuba, en nombre de los derechos
humanos. Mientras firma tratados de libre comercio, se siguen
encontrando mujeres asesinadas en Ciudad Juarez. Mientras regala el
café orgánico de Chiapas a la multinacional Starbuck, Pável,
activista de la cooperativa de café zapatista Smaliyel, es asesinado
por este mismo gobierno, supuestamente de la transición democrática.
Para sus compañeros y familiares, no queda lugar a duda: los que lo
secuestraron, violaron, golpearon y finalmente colgaron de un árbol
en un cerro del Ajusco (en las afueras de la ciudad de México), no
eran ni una banda de estudiantes enemigos, ni un amante gay
apasionado, como sugieren las “hipótesis” de la policía …, sino que
fue “un grupo especializado en tortura que recuerda las peores épocas
de la guerra sucia y nos obliga a pensar en un nuevo proceso de
aniquilación de activistas sociales” (carta publicada en La jornada,
26 de abril de 2004). La historia se repite. Los secuestros,
torturas, asesinatos y masacres perpetuados por el gobierno mexicano
en los años 60 y 70 con la intención de liquidar los movimientos
sociales, las organizaciones políticas y las guerrillas, no solamente
han quedado impunes, sino que vuelven a ser utilizados como
mecanismos de represión y de terror en contra de las y los luchadores
sociales. La masacre de 45 mujeres, niñas, niños y hombres indígenas
en diciembre de 1997 en Acteal (Chiapas) ha sido su manifestación más
espantosa en los últimos años. El asesinato de la militante de
derechos humanos Digna Ochoa, en octubre de 2001, ha sido otra, no
menos horrenda. Los responsables intelectuales siguen libres, es más,
en el caso de Digna Ochoa, no hay responsables, sino ella misma, ya
que la conclusión ha sido el suicidio. ¿Cuántas mujeres y hombres
suicidados por su propia causa en el mundo? Pável es uno más, según
otra de las “pistas” de la policía. Pero esta justificación sólo es
por la forma, porque la verdad es que no tienen la menor intención de
disfrazar sus crimenes políticos, al contrario, su propósito es
sembrar el terror y por eso mismo no dejaron a Pável desaparecido,
sino que lo expusieron, muy a la vista, como ejemplo. Su mensaje lo
dejaron en muy claro también hoy en la tarde, cuando andábamos en la
marcha silenciosa hacia gobernación, y que nos metieron valla,
policías y camión militar en el camino, para que no llegaramos allí.
El ruido de sus botas parecía decir: “ven, por eso estamos aqui,
porque todos ustedes son las próximas víctimas potenciales, si siguen
queriendo otro mundo”. Pero claro que vamos a seguir, como no, como
no ahora que los mismos – o casi - están bombardeando las ciudades
de Fajullah y Najaf en Irak, dispuestos a matar la cantidad necesaria
de gente para aceder aunque sea a un solo pozo de petroleo. Líquido
azul, aguas claras o aire puro, el capitalismo se quiere apoderar de
todo. Las y los que estorban en su cruzada serán asesinados, como
Pável, o perseguidos y encarcelados como sus compañeras y compañeros
huelgistas de la Universidad, por haber querido salvar la educación
de las garras del neoliberalismo. Este régimen colonial no se puede
cambiar, nos gritan sus gerentes, amenazando con el terror y la
muerte. Pero en el fondo tiemblan, tiemblan frente a estas masas
callejeras que gritan no a la guerra, estas multitudes de mujeres que
dicen sí al aborto, estas centenas de comunidades indígenas
zapatistas que siguen en resistencia, como las que apoyaba Pável o
como las que acaban de ser otra vez blanco de violencia en el
municipio de Zinacantan. Aunque Fox pretendió resolver en 15 minutos
el conflicto en Chiapas, la persistente falla mexicana al modelo made
in US, las y los zapatistas siguen alzando la voz, como lo hicieron
recientemente las lesbianas, las y los campesinos, y hoy las
compañeras y los compañeros de Pável. No nos podrán callar, nunca.
Como dice un grafiti que quedó en una pared después de la marcha en
el honor de Pável: el silencio de hoy será nuestra voz de mañana y
destruirá sus gobiernos y metralletas. La lucha sigue! Viva Pável!
Luisa, activista feminista, México DF, 23 de abril 2004.